De Vuelta en Madrid!
Ya estoy de vuelta en Madrid después de 6 semanitas por Guatemala. El miércoles pasado empecé un largo viaje lleno de nervios, tristeza, sentimientos encontrados, mucha energía y muchas ganas de regresar a trabajar.
Fue un viaje bastante especial, un mes y medio que seguramente no olvidaré porque me dejo mucho, me regresó a mi tierra, a mis raíces, a mi familia. Estando allá por momentos tarareaba mentalmente esa canción de Arjona que en el coro dice:
“Mí país, más que mi patria mi raíz.
Más que mi suelo, la matriz que me enseñó a parir pensamientos.Mi país, más que mi patria mi raíz.
Más que mi suelo, el matiz que me fue pintando el camino… mi país.”
Pienso que las cosas que hice podrán parecer muy poco trascendentales para muchos: me levantaba por la mañana con el saludo de mi madre a mis hermanas y sobrinas que llegan a la casa (mi cama estaba justo encima del comedor), y si eso no me despertaba, los gritos de mis sobrinas lo lograba. Todos los días bajaba a desayunar lo que aquí en Madrid preparo solo los “Domingos Especiales”. A las 9 tenía cita para ver dos series en el canal de siempre, con episodios que seguramente ya habré visto, pero que entretienen. Ocasionalmente, y dependiendo del ánimo de las niñas, salíamos a jugar a los columpios o buscaba como hacerlas reir o que me dieran un besito o un abrazo.
El almuerzo casero es una parte esencial de este tipo de vacaciones. Creo que al contarle a gente que conozco aquí que estuve comiendo comida guatemalteca, imaginarán que todos los días matabamos una gallina o comíamos un subanik o algo por el estilo, pero en realidad es comida tan de mi casa, que podrá parecerle común a un chapin, pero que acompañada de tortillas sabe tan delicioso y lograba satisfacerme como no tienen idea!
Las tardes y noches las dediqué a saludar a gente que no había visto en mucho tiempo. Recordando viejos tiempos y poniéndonos al tanto, siento que hice un update a la base de datos que contiene información acerca de la vida de las personas que me importan. También tuve el placer de compartir con personas que conocía básicamente sólo por Internet, con quienes irónicamente hablamos de cosas a futuro o de cómo arreglar el mundo, porque lo que ha sido de sus vidas los últimos años ya lo conozco de una u otra manera
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En resumen, que ha sido un viaje genial. Me ha fortalecido el sentimiento de ser guatemalteco, de no olvidar de donde vengo o a donde voy, ni aspectos importantes que debo tomar en cuenta en este camino. Pero especialmente me ha dado algo importantísimo: un sentido de pertenencia. Estar rodeado de mi familia y amigos, sin actuar ni pretender quedar bien, me hizo sentir que formo parte de algo aunque esté a miles de kilómetros de distancia. Gracias por ello
Saludos a todos, y vengo con muchas ganas de escribir de tantas cosas, que creo que estaré por aquí más seguido