Tu Elemento – Your Element
Hace algún tiempo me pasaron este video (Ken Robinson – Do Schools kill creativity?) que recomiendo verlo, son 20 minutos pero, además de entretenido, está cargado de razón. Por razones varias, el discurso de Ken Robinson me pegó, y no pude más que comprarme su último libro: The Element – how finding your passion changes everything.
Es un libro excelente que explica cómo cada uno de nosotros tenemos nuestro Elemento, esta pasión o don que nos hace sentirnos bien, en lo que somos buenos, que nos llena de alegria y nos entretiene al punto de pasar horas y horas haciéndolo. En pocas palabras, estar en nuestro elemento es hacer lo que nos gusta hacer, y hacerlo bien. El autor recorre muchos aspectos generales de nuestra vida y cómo nos afectan para encontrar nuestro elemento; presiones sociales, económicas y familiares que no nos permiten explorar y explotar nuestro elemento, la educación y sus métodos estrictos y cerrados de evaluación, falta de oportunidades e incluso falta de suerte. El autor describe el elemento compartiendo historias de personas conocidas como Paul McCartney, Bob Dylan, Matt Groening, entre tantos otros.
Escuchar y conocer historias de personas que han tenido éxito haciendo lo que les gusta hace más ameno comprender el concepto. Sin embargo, desde que leí el libro busqué algún ejemplo cercano para comentarlo de forma más personal y cercana aquí en este blog, de alguien que claramente esté en su elemento y luche y se esfuerce y que esté haciendo lo posible por triunfar en lo que le gusta, y engrosar esa lista de historias. Por suerte para mí esa persona llegó con su historia y aventura que, a mi muy sincera opinión, está apenas empezando y de la cual se puede esperar mucho más. Esta persona es (valga decirlo, mi súper amiga) Ana Aguilar. Con su permiso, les cuento un poco de su historia.
A Anita (de cariño) le gusta la fotografía, cuenta que desde siempre le gustó y entre sus amigas del colegio siempre era ella la “encargada de las fotos”. Muy convenientemente le encanta viajar, donde puede pasar horas tomando fotos de las ciudades que visita. Empezó a subir sus fotos a Flickr, haciendo varias amistades e incluso participando en la fundación de un grupo para fotógrafos con interés en Guatemala. Estudió y terminó su carrera sin olvidar ni perder nunca su interés y pasión por la fotografía, y siguiendo su instinto y su deseo empezó a trabajar como fotógrafa de bodas en Guatemala.
Lastimosamente, en Guatemala dedicarse por completo a la fotografía o a otro tipo de arte es una apuesta un tanto difícil. Existe cierta presión social para dedicarse a las carreras comunes que dan dinero, a seguir ciertas fórmulas pre-establecidas para tener lo que entre los mismos autores de dicha fórmula se le llama Éxito. Éxito es hacer lo que a uno le gusta y hacerlo bien, y buscar las maneras de siempre aprender y crecer.
La historia de Anita hasta este punto podrá parecerle a ciertas personas algo que no es fuera de lo normal. Lo interesante, al menos para mí, empieza ahora. Ella podría dedicarse durante los próximos años a hacer las mismas fotos, bodas siempre hay y siempre quieren fotógrafos, y lo que sabe y conoce hasta ahora se puede reconocer como un trabajo bien hecho. En la fórmula llegó a un punto en que podría ir a lo seguro y seguir haciendo lo mismo. Pero Anita no se quedó allí. Mi amistad con ella me permite decir y contar esto, ella ha decidido seguir creciendo, seguir aprendiendo y buscar nuevas metas. Parafraseando a Ken Robinson, está explorando y explotando su pasión para estar en su Elemento.
El libro de Ken Robinson incluye muchos personajes con historias parecidas, y ciertas similitudes entre las diferentes historias le permiten enlistar y describir algunas características de “estar en tu elemento”. Dice el autor que estar en tu elemento involucra ciertas cosas que personalmente reconozco en la historia de Anita, especialmente en su última experiencia resumida aquí, donde participó en un workshop con un fotógrafo que admira y donde pudo conocer y compartir con otras personas que comparten su pasión. Los elementos son:
* creatividad en tu pensamiento y en tus actos, no hacer lo predeterminado y seguir tu instinto.
* Estar in the Zone, que se podría resumir como estar en ese espacio donde uno está cómodo, feliz, emocionado y que puede hacer lo que le gusta y cómo le gusta.
* Finding your tribe, tu tribu son ese grupo de personas, conocidos o amigos que comparten tu pasión, que entienden cómo te sientes y que la amistad se vuelve casi inmediata al poder compartir gustos y percepciones.
* What will they think? encontrarás, seguramente, quien crea que estás haciendo lo incorrecto, que estás perdiendo tu tiempo o que simplemente te volviste loco. Es tu pasión, no la de ellos.
* Do you feel lucky? el autor reconoce que un poco de suerte sí que debes tener; suerte como conseguir boleto al último momento, o encontrarte con alguien que te abra alguna puerta. Lo importante es saber reconocer la suerte y, más importante, usarla!
* Somebody help me, generalmente necesitamos a alguien que nos guíe, a quién podamos consultar y a quién podamos admirar, y además, de quién podamos aprender.
* For love or money, el autor dice que no precisamente debes vivir de tu pasión. Si puedes, bien, pero si no puedes por razones de la vida (tal cual), eso no implica que no puedas seguir desarrollando tu pasión y aprendiendo y creciendo. En este capítulo el autor cuenta cómo se ha confundido el término amateur, contrastándolo con que un profesional es, supuestamente, quien hace algo “bien”. En realidad un profesional es el que hace algo como su modo de vida, un amateur lo hace por diversión, e introduce el concepto de “Pro-Am” (Professional-Amateurs), profesionales que trabajan en su pasión, en lo que les divierte.
No pretendo resumir el libro, necesitaría muchísimos más posts de estos largos para hablar de todo lo que se puede hablar, pero por esto recomiendo mejor leerlo
. Me quedo con una frase: “if you’re not prepared to be wrong, you’ll never come up with anything original”, capacidad que corremos el alto riesgo de perder cuando crecemos y nos volvemos, supuestamente, adultos inteligentes y razonables, “grown-ups”, “maduros”.