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Tiempo para todo

May 5th, 2011 No comments

Hace unos días leía la noticia de la muerte de Ernesto Sábato y, para ser honesto, lo conocía “de nombre” y por ser el autor de El Túnel, pero no mucho más. Sin embargo, me dio curiosidad y me puse a leer su biografía. ¡Vivió 99 años! y en 99 años le dio tiempo para graduarse de matemático, doctorarse en física, vivir en Argentina, Rusia, Estados Unidos, escribir ensayos y novelas, entrar en política, recibir premios internacionales, y… un largo etcétera! Al leer de su vida lo primero que me vino a la cabeza fue que le dió tiempo para hacer de todo! Además, no sólo le dió tiempo para hacer todo, sino que si le preguntáramos, probablemente diría que le faltó tiempo para hacer aún más! Seguramente tuvo amigos, y enemigos, familia, decenas de personas que entraron y salieron de su vida, y los que se quedaron con él por mucho tiempo. Habrá visto nacer y crecer a mucha gente, y le habrá tocado despedirse de muchos otros. Es el mismo pensamiento que tuve cuando murió Benedetti, alguien a quién admiraba mucho (aún admiro, la verdad), otro que tuvo tiempo para hacer de todo, que sacó energías de quién sabe donde para despertarse todos los días y decidirse a hacer algo. Es ver la obra de Benedetti y encontrarse con muchísimos cuentos, novelas, poesías, ensayos. Hablaba español, inglés, alemán, vivió en el exilio, volvió a su tierra, y probablemente siguió haciendo lo que le gustaba hasta poco antes de su muerte.

Cabe decir que Sábato y Benedetti son personajes públicos, pero es el mismo sentimiento que tuve y tengo cuando pienso en mi abuelita, que ya hace más de 6 años que partió. Cuando mi abuelita descansó, en el funeral habían muchísimas personas de las que Mami fue parte de sus vidas en diferentes etapas, cuando fue hermana, cuando fue prima, cuando fue madre, cuando fue tía, cuando fue abuela (no sólo de sus nietos, sino de los amigos de sus nietos), cuando fue bisabuela, cuando fue amiga, cuando fue confidente, cuando ayudó, cuando solucionó problemas. Mi abuelita me contaba muchas historias, muchas de ellas fascinantes, pero también escuchaba muchas historias de los demás, algunas graciosas y algunas no tanto, cuando algunos decían que ella había sido como una segunda madre o segunda abuela, historias de personas a las que de una u otra manera mi abuelita las había marcado. La diferencia es que mi abuelita no está en Wikipedia, no hay libros con su biografía, sólo los recuerdos de quienes pudimos vivir con ella. Mi abuelita fue una Mujer que tuvo tiempo para todo, para querer y ser querida, para disfrutar, para sufrir, para criar hijas, para disfrutar de nietos y bisnietos, para crear amistades, para conversar con muchísima gente.

Es la vida de estas personas las que a mí no sólo me inspiran y me hacen querer ser mejor cada día, sino que me levantan de la cama algún sábado o domingo que tengo pereza y no tengo ganas de nada, sólo de quedarme acostado todo el día. En esos momentos, pienso en la lista de cosas que siempre he querido hacer pero no tengo tiempo, en los lugares que siempre he querido visitar, en los planes que he dejado a un lado porque hay cosas más importantes que hacer. Además, son personas que con 60, 70 años seguían despertándose temprano, haciendo lo que les gustaba, viviendo con pasión! Ya no tengo 20 años, pero tengo 28 (casi 29, que es un casi 30), es una etapa no diré distinta porque todas lo son, pero digamos que clave para un futuro, no tengo tiempo para perder el tiempo, quizás no tengo prisa pero tampoco es para que me acueste a ver la vida pasar.

Quiero hacer cosas, vivir la vida, conocer gente, hacerme amigos, hacerme enemigos, caer bien a unos y mal a otros, conocer ciudades nuevas, trabajar en lo que me gusta y hacerlo bien. En fin, que cuando muera me haya dado tiempo de hacer de todo, y robar hasta los últimos minutos a la vida para seguir intentando hacer aún más!

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Salid

May 18th, 2010 3 comments

Sí, salid del verbo salir, salgan pues, y antes que los súper orgullosos chapines salten, el título es intencional para empezar a tratar el tema, así que ya están avisados, vaá vos chato?

Aunque lo que en realidad ronda mi cabeza no es solo acerca de salir, sino de visitar, conocer, hablar. En mi experiencia, la gente con más mente abierta es la que ha salido aunque sea una vez, aunque sea 10 días, de su círculo habitual, de su casa y de lo que están acostumbrados, y han llegado a un lugar donde no conocen a nadie, y la gente habla y actúa “raro” y ni les entienden los chistes.

Es más, ni siquiera les llaman “chistes”, le dicen “bromas” o jokes (no pirrín)…

Y es que es un fenómeno extraño: estando en Guate tendemos a categorizarnos. Yo, por ejemplo, soy de San Cristóbal, y estando al lado y sufriendo el mismo tráfico, resulta que no es lo mismo ser mixqueño que capitalino, ni de petapa ni de villa nueva, ¿tontería? ¿mulada? seguro, pero pasa. Incluso adentro de la ciudad (y no lo digo yo) pregunten a cualquiera de la zona 10 si es lo mismo estar allí que en la zona 1, o viceversa. ¿O si es lo mismo haber estudiado en la marro que en la usac?

El caso es que esa categorización resulta ridícula cuando se empieza a expandir la visión, y se escuchan las (odiosas e inútiles) comparaciones entre los de la ciudad y los de fuera de la ciudad. Por si fuera poco, no es lo mismo ser antigüeño que de Jocotenango o Chimaltenango, o ser de Jalapa que de Jutiapa, “cuidadito que me ofendés!”

Y al final, todo sigue perdiendo sentido cuando la comparación pasa a niveles más altos y la cosa se trata de países. Cuidado con confundirse de país centroamericano, que no es lo mismo ser chapín que tico, u hondureño, salvadoreño o nicaragüense, ¡por favor! (léase con sarcasmo)… Después uno llega a USA o Europa, se presenta como guatemalteco y le dicen “aah, siempre he querido ir a América del Sur!”, y allí se diferencia el “nuevo” del que ya tiene experiencia pues el primero hace la típica corrección de “no, Guatemala es Centro América”… ¿y entonces en qué quedamos? La identidad ahora se convierte en “centroamericano”. Y así podemos seguir… “no es lo mismo ser latinoamericano que estadounidense” – “no es lo mismo ser latino que anglosajón”… y al final te das cuenta que, entre tantos diferentes, todos somos iguales.

Pero esto es un fenómeno que se debe vivir en carne propia. Debería ser obligatorio (o por lo menos altamente sugerido) que toda persona, alrededor de sus veintes pero no exclusivamente, saliera de su colonia, ciudad, país o continente, y le tocara darse cuenta – incluso un poco a la fuerza – que existen otro tipo de frases, de bromas o chistes, de palabras y modos de hablar. Que en algunos lugares se agarra el bus y en otros se coge, que el carro es coche y el coche cerdo, que ‘de ahuevo’ no es una expresión universal y que en otros lados las cosas molan. Entender que en algunos lugares la gente come y no almuerza, que se dicen ché o tío en vez de vos, que tratar de usted puede ser normal en un lugar y raro en otro.

Es cuestión de empatía. Es cuestión de comprensión. No es sólo cuestión que “la gente entienda” que yo llevo 20ypico años viviendo con un estilo de vida y usando unas expresiones, sino una mutua comprensión que esa misma gente también ha llevado su estilo de vida y usado sus expresiones. Es cuestión de empatía el haber experimentado alguna vez el sentirse en un universo extraño donde se supone que hablamos el mismo idioma pero no nos entendemos, y así cuando encontremos a alguien que nos hable raro intentemos comprenderle. Es cuestión de empatía entender que, para poder vivir y darse a entender, en el extranjero se usen las expresiones locales, y eso no lo hace más o menos local o de su país.

Y así se va entendiendo poco a poco que uno es de una colonia, de una ciudad, departamento, país, continente, hasta comprender totalmente que el colectivo al que se pertenece es el de la raza humana.

Así que, mi humilde consejo (no que sea experto) es: salgan, o salid, como quieran (o queráis), conozcan gente de otros lados y comprendan que es tontería andar haciendo comparaciones odiosas, que es tontería creerse superior a otros, que es tontería el chauvinismo, que es tontería andar señalando a la gente de patriotas o anti-patriotas (como yo hice más de alguna vez, vaá vos Tato?), que se necesita empatía para entendernos, y que no hay que complicarse la existencia con tonterías que dividen y unirnos como personas que somos.

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El paraíso

February 1st, 2010 5 comments

Hace unos dias encontré un folleto de una agencia de viajes que promocionaba viajes a varios paises latinoamericanos. Listaba los paises y hacía una pequeña descripción del destino: a Venezuela alababa su gente cálida y alegre; de Costa Rica aconsejaba sus juegos extremos, sus bosques y sus selvas; y de Guatemala decía que “si hay algo parecido al paraíso en el mundo, es Guatemala”. Obviamente influenciado por ser mi país, fue la descripción de país que más me gustó. Me gustó la palabra paraíso.

Curiosamente, ese mismo día un artículo de Laura Esquivel, escritora mexicana, se publicaba en El País Semanal (una revista dominical del periódico El País) titulado “El paraíso de los canallas”, habla de Guatemala. Como cambia la percepción de Paraíso. El artículo se puede leer aquí.

Es un reportaje donde esta escritora viaja a Guatemala invitada por la organización Médicos sin Fronteras para conocer el trabajo que realizan en el país. Decir que sugiero leer el artículo no es suficiente, creo que todo aquel interesado en Guatemala debe leerlo, incluyendo a los mismos guatemaltecos, para que podamos abrir (más) los ojos a la realidad descrita allí.

En España la violencia contra las mujeres es un tema delicado. No es raro leer noticias de mujeres asesinadas por sus esposos, o víctimas de violencia doméstica. Mi propia ingenuidad, mi falta de interés y mi propia desinformación me llevó a decir algún día que ese tipo de problemas no se dan en Guatemala, o al menos no en tanta cantidad, y lo peor es que no soy el único que lo pensaba. Es lo mismo con la discriminación, nos jactamos de no ser racistas, pero el trato y respeto hacia nuestros indígenas dice totalmente lo contrario.

La violencia doméstica, el maltrato y asesinato de niñas y mujeres es de cobardes. Cobardes que creen demostrar su hombría a partir de la fuerza, que necesitan golpear para sentirse “machos”.

Me quedo con la siguiente frase del artículo:

Desde mi punto de vista, el cáncer que ataca a Guatemala y a México es un cáncer que no va a desaparecer sólo con nuevas leyes y nuevas penalizaciones, sino con una nueva manera de mirar la realidad que nos regrese al concepto del Inlakesh: lo que te hago a ti me lo estoy haciendo a mí mismo porque somos uno. Lo que quiero para mí es lo que a ti te doy. Recuperar esa sabia manera de concebir el mundo que los mayas tenían seguramente nos ayudaría a vivir de manera pacífica.

saludos.

PD: la autora habla de un reportaje periodístico donde se pudo enterar del asesinato de las hermanitas Suruy. Yo creo que el artículo al que se refiere es a éste: http://www.elperiodico.com.gt/es/20090830/portada/111900/, un fuerte reportaje realizado por Marta Sandoval donde cuenta toda la historia de las hermanitas, el asesinato, el juicio, los parentescos con los asesinos, etcétera. Este artículo lo leí estando en Guatemala y hace tiempo quería compartirlo pues, en mi opinión y salvando las distancias, resume con un sólo caso la mayoría de los problemas actuales, desde el machismo, falta de educación y salud y los medios para alcanzarlos, impunidad, corrupción, falta de justicia, etc.