Adios Leganés

Hoy domingo 12 de agosto cumplo una semana de ser oficialmente vecino de la Ciudad de Madrid, después de haber vivido casi 16 meses en la “muy bella y muy honorable ciudad de Leganés” (:P)… y este post debía escribirlo precisamente hace una semana, pero ahora puedo dar fé que la mudanza es algo que 1. no se debe dejar a la ligera; y 2. necesitas tiempo, cajas, y ser lo suficientemente fuerte para tirar las cosas que ya no necesitas, que no usas, pero que no tiras por nostalgia o simple pereza.
Aunque en mi caso necesité de otra cosa, una “experiencia” personal que tuve al salir de Reading en diciembre y en marzo al salir de Thessaloniki: despedirme de la ciudad. Les parecerá extraño o ridículo, pero la verdad es que generalmente siento apego por cosas o lugares, pero no por ellas en sí sino porque me recuerdan a situaciones o momentos que viví y compartí con amigos y compañeros de este viaje que al final se ha convertido en mi vida. Así que el viernes 4 de agosto, último dia en Leganés, salí temprano del trabajo y con cámara en mano caminé por casi todos los rincones de la ciudad que significan algo o que simplemente quiero recordar de una manera gráfica.

Mientras caminaba empezaba a sentir la nostalgia que había sentido en las demás ciudades, pero el sentimiento estaba agregado a un sentimiento de despedida no tanto de la ciudad (que no del país) sino que la mudanza a Madrid tiene una razón y una circunstancia que me pone nervioso y ansioso al mismo tiempo, y es que ya no soy estudiante ni estoy en Europa por terminar el curso por el que vine, sino que sigo aquí porque estoy decidiendo quedarme a buscar algo más, a conocer más personas y a adquirir nuevas y emocionantes experiencias. Entonces mudarme de Leganés a Madrid no implica solo un cambio de ciudad, sino que implica un cambio en mi mentalidad y en mi “status”, y despedirme de la ciudad en donde fui estudiante implica un adiós al Master, un adiós a la razón por la que dejé Guatemala, un adiós a la experiencia que cambió mi vida en todo sentido y que me permitió conocer muchas personas y hacer muchos amigos que a su vez marcaron mi vida. Y un “hola” a otra experiencia que estoy seguro que tendrá su influencia… aunque distinta. Quizá al lector esto le parezca exagerado o tonto, pero en mi mente y en mi sentir es la pura verdad.

Al caminar por la ciudad me vinieron a la mente muchos recuerdos, recordé aquél primer dia saliendo de barajas en el taxi y que casualmente la primera canción que sonaba era de Alejandro Sanz – que para ese entonces era ícono de España para mí; me recordé de volver a sentir eso de ser el nuevo en la ciudad, de llegar a una ciudad que se convertía en mi casa, con calles y parques que caminaría… me recordé de esa primera chica con la que hablé a quién me atreví a tener una conversación solo la primera vez porque no me había dirigido nunca su mirada hipnotizante de ojos color negro profundo, me recordé de las tantas veces que la ví y no le hablé por el miedo a que me sonriera y me correspondiera y que yo no pudiera hacer nada al respecto; me recordé de 3 meses de caminar hacia la universidad todos los días de la primavera calurosa del 2006, pasar viendo los 40º o 45º en el termómetro del Leganés Uno, regresar a la Residencia y disfrutar de atardeceres a las 10 de la noche en el jardín comiendo la cena.
Me recordé de un 17 de agosto al regreso de Guatemala, de 6 meses de visitas espontáneas caminando por las calles junto a Nenad y Colin repasando conjugaciones de verbos y palabras en español, de pláticas hasta las 4 de la mañana de temas trascendentales o triviales en el balcón… de idas a cenar y regresos a mi apartamento a las 12 de la noche o más tarde… de un 28 de febrero en los que caminé dándole mil vueltas a la situación, de un 3 de marzo a las 3 de la mañana en los que harto de estar en mi cuarto con millones de recuerdos, un nudo en la garganta y un sentimiento horrible en el corazón caminé hacia la habitación de ese par de amigos que sin importar la hora me escucharon, respetaron mi llanto y lograron hacerme reir para olvidar por un momento de mi situación. Me recordé de los amigos, y junto a fantasmas de recuerdos de compañeros de viaje de Republica Dominicana, Islandia, Canadá, Montenegro, Inglaterra, Italia, Francia, Colombia, Panamá y Guatemala (entre otras) me fuí al bar a tomar unas cañas y a brindar por Leganés.
Pido perdón a quien lea esto y que le parezca obviamente intrascendental, es como siempre mi desahogo y un texto dedicado a mis amigos que todos están ya fuera de Leganés y la mayoría fuera de España continuando con sus vidas… para mí es especialmente fuerte ser el “último que apaga la luz y cierra la puerta” de ese año y pico de experiencias en esa ciudad, generalmente descrita como “atrasada”, pero para mí una ciudad bella con muchas buenas personas y que llevará por siempre un lugar muy especial en mi corazón. Gracias Leganés… y un “hasta luego”
PD> Más fotos de Leganés en este set.