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Tiempo para todo

Hace unos días leía la noticia de la muerte de Ernesto Sábato y, para ser honesto, lo conocía “de nombre” y por ser el autor de El Túnel, pero no mucho más. Sin embargo, me dio curiosidad y me puse a leer su biografía. ¡Vivió 99 años! y en 99 años le dio tiempo para graduarse de matemático, doctorarse en física, vivir en Argentina, Rusia, Estados Unidos, escribir ensayos y novelas, entrar en política, recibir premios internacionales, y… un largo etcétera! Al leer de su vida lo primero que me vino a la cabeza fue que le dió tiempo para hacer de todo! Además, no sólo le dió tiempo para hacer todo, sino que si le preguntáramos, probablemente diría que le faltó tiempo para hacer aún más! Seguramente tuvo amigos, y enemigos, familia, decenas de personas que entraron y salieron de su vida, y los que se quedaron con él por mucho tiempo. Habrá visto nacer y crecer a mucha gente, y le habrá tocado despedirse de muchos otros. Es el mismo pensamiento que tuve cuando murió Benedetti, alguien a quién admiraba mucho (aún admiro, la verdad), otro que tuvo tiempo para hacer de todo, que sacó energías de quién sabe donde para despertarse todos los días y decidirse a hacer algo. Es ver la obra de Benedetti y encontrarse con muchísimos cuentos, novelas, poesías, ensayos. Hablaba español, inglés, alemán, vivió en el exilio, volvió a su tierra, y probablemente siguió haciendo lo que le gustaba hasta poco antes de su muerte.

Cabe decir que Sábato y Benedetti son personajes públicos, pero es el mismo sentimiento que tuve y tengo cuando pienso en mi abuelita, que ya hace más de 6 años que partió. Cuando mi abuelita descansó, en el funeral habían muchísimas personas de las que Mami fue parte de sus vidas en diferentes etapas, cuando fue hermana, cuando fue prima, cuando fue madre, cuando fue tía, cuando fue abuela (no sólo de sus nietos, sino de los amigos de sus nietos), cuando fue bisabuela, cuando fue amiga, cuando fue confidente, cuando ayudó, cuando solucionó problemas. Mi abuelita me contaba muchas historias, muchas de ellas fascinantes, pero también escuchaba muchas historias de los demás, algunas graciosas y algunas no tanto, cuando algunos decían que ella había sido como una segunda madre o segunda abuela, historias de personas a las que de una u otra manera mi abuelita las había marcado. La diferencia es que mi abuelita no está en Wikipedia, no hay libros con su biografía, sólo los recuerdos de quienes pudimos vivir con ella. Mi abuelita fue una Mujer que tuvo tiempo para todo, para querer y ser querida, para disfrutar, para sufrir, para criar hijas, para disfrutar de nietos y bisnietos, para crear amistades, para conversar con muchísima gente.

Es la vida de estas personas las que a mí no sólo me inspiran y me hacen querer ser mejor cada día, sino que me levantan de la cama algún sábado o domingo que tengo pereza y no tengo ganas de nada, sólo de quedarme acostado todo el día. En esos momentos, pienso en la lista de cosas que siempre he querido hacer pero no tengo tiempo, en los lugares que siempre he querido visitar, en los planes que he dejado a un lado porque hay cosas más importantes que hacer. Además, son personas que con 60, 70 años seguían despertándose temprano, haciendo lo que les gustaba, viviendo con pasión! Ya no tengo 20 años, pero tengo 28 (casi 29, que es un casi 30), es una etapa no diré distinta porque todas lo son, pero digamos que clave para un futuro, no tengo tiempo para perder el tiempo, quizás no tengo prisa pero tampoco es para que me acueste a ver la vida pasar.

Quiero hacer cosas, vivir la vida, conocer gente, hacerme amigos, hacerme enemigos, caer bien a unos y mal a otros, conocer ciudades nuevas, trabajar en lo que me gusta y hacerlo bien. En fin, que cuando muera me haya dado tiempo de hacer de todo, y robar hasta los últimos minutos a la vida para seguir intentando hacer aún más!

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