De la capacidad de asombro
La capacidad de asombro es algo que siempre he considerado muy importante al respecto de cómo deben tomarse las cosas que nos suceden, y que personalmente siempre trato de no olvidar para no convertirme en un sabelotodo, o como decía un profesor de la universidad (parafraseando): “viejo no es el que tiene muchos años, sino el que le tiene miedo a lo nuevo, el que no está abierto a cambios… así, conozco a viejos de 20 años, y a jóvenes de 80″. Más o menos en la línea de este video, quiero compartir algo que leí hoy en el libro “La vida auténtica” de mi escritor favorito Erich Fromm, acerca de la actitud creativa, y cómo nunca debemos perder nuestra capacidad de asombro en ningún aspecto de nuestra vida:
“¿Cuáles son las condiciones de la actitud creativa, de ver y responder, de ser consciente y sensible ante lo que uno percibe conscientemente? En primer lugar, se requiere cierta capacidad de asombro. Los niños conservan todavía esa aptitud. Todos sus afanes consisten en intentar orientarse en un mundo nuevo, en captar las cosas siempre nuevas que aprenden a experimentar. Se asombran, se sorprenden, se maravillan, y gracias a ello, su reacción es creativa. Sin embargo, en cuanto se incorporan al proceso educativo, suelen perder esta capacidad. Sienten que deben saberlo todo y que, por lo tanto, es un signo de ignorancia sorprenderse o asombrarse ante algo. El individuo pierde la susceptibilidad para el asombro y da todo por sentado. La capacidad de asombro es, en efecto, la premisa de toda creación, ya sea en el arte o en la ciencia.
El matemático francés Poincaré expresó esta idea en un sucinto aforismo: “El genio científico es la capacidad de sorprenderse”. Muchos descubrimientos científicos se logran a través de esta vía. El científico observa con una mirada de asombro un fenómeno que muchos otros han visto antes que él sin sorprenderse. No ha perdido esa capacidad infantil, de modo que trata lo evidente como un misterio, aplica su energía mental a la resolución del enigma y así comienza su descubrimiento. Su cualidad de científico creativo proviene sólo en parte de la capacidad de resolución de problemas; lo más importante es la capacidad de asombro ante aquellas cosas que el científico medio considera evidentes.”
Espero no perder nunca mi capacidad de asombro, no llegar a sentirme como el sabelotodo que desecha y desprecia lo nuevo por considerarlo sin importancia o intrascendente.
saludos!!