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Navidad en Madrid

Árbol de Navidad en Atocha

Ahora que oficialmente han terminado las celebraciones de fin de año (al menos para mi, en mi país nunca se ha celebrado el dia de Reyes), puedo decir y digo que estas últimas fiestas han sido realmente distintas. Ésta es la cuarta ocasión que paso lejos de mi casa y de mi familia para navidades, y aunque aún no me acostumbro ni espero hacerlo, esta es la primera vez que paso Navidad en Madrid.

He de confesar que la idea inicialmente no me gustaba mucho, especialmente porque las últimas tres veces las navidades las he pasado junto a la que yo llamo mi “familia en Europa”, un grupo de guatemaltecos residentes en varias ciudades en Europa que nos reunimos algunas veces durante el año, nos platicamos prácticamente cada semana por correo y … celebramos Navidad y año nuevo juntos. Esta vez, por razones que no vienen al caso, no pude irme a Guatemala, y no pude celebrarlo con ellos.

Me enfadé, me enojé y estaba peleando con Madrid. Esta ciudad que me ha dado mucho, que me gusta tanto (para sorpresa de muchos), que ha sido la sede de muchos cambios en mi vida los últimos años… y yo no le hablaba. Caminaba por sus calles, que generalmente me fascinan, con desinterés, con la cabeza baja y mal humor, le echaba la culpa a la ciudad por la prisión que significaba.

En el punto más bajo de mi desgano, y a pesar que cierta persona ya me había dicho que “no se vale estar triste en Navidad”, pasé del enojo a la tristeza, y de la tristeza a la desesperación. Me dediqué a hibernar en el salón de mi casa, frente a la televisión, memorizando la programación de los canales abiertos de España, que ya es decir!

Un día, aturdido y un poco desesperado de estar encerrado en mi casa, agarré mi camara y mi ipod, mis eternos compañeros, y me decidí a dar un paseo. Subí por lavapiés y llegué a la plaza Tirso de Molina, con sus luces de ojos que se abren y se cierran, subí hacia Plaza Mayor y me encontré en el camino al mercadillo de las pelucas y juguetes de bromas, encontré en Plaza Mayor unas luces fascinantes, un mercado navideño repleto y muchas familias con niños y niñas contentos, saludando a Santa, a Mickey y hasta Winnie Pooh. Empecé a caminar un poco más de prisa, pasé por Sol, caminé por Calle de Alcalá y pude ver las luces en Cibeles, en el Paseo del Prado y Paseo de Recoletos… la ciudad me empezó a coquetear.

Parecida a la emoción que se siente después de salir por primera vez con una chica, me desperté la siguiente mañana con cierta emoción, esperando impacientemente que llegara la noche para seguir viendo las luces. Esta vez llegué a Atocha con un inmenso árbol, tomé el metro para que no me arruinara la sorpresa y me dirigí a Goya. Me bajé y me sorprendí con una sonrisa enorme viendo las luces de las calles alrededor. Caminé por horas y no dejaba de sorprenderme.

La misma gente que había visto con envidia me parecían compañeros de ver tal espectáculo. La gente comprando ya no me parecían simples consumidores obsesivos, sino verdaderas personas que a través de un detalle buscaban agradar y dar un regalo a sus seres queridos. Finalmente me reconcilié con Madrid.

En ese momento me di cuenta que era una tontería estar triste para Navidad… era cierto, no se vale estar triste en Navidad! Uno puede ser tan feliz como decida serlo, y así la misma ciudad a la que le di la espalda me estaba devolviendo un espiritú navideño distinto. Me comuniqué con algunos amigos y organizamos la cena de Navidad. Caminé por las calles de Madrid llevando un sombrero de Santa Claus, riendo conmigo mismo de los que se me quedaban viendo, y en ocasiones regalándoles una sonrisa. Me junté con los amigos, y tuvimos una reunión de 7 personas, un poco de pavo en filete, soufflé de patatas y ensalada, y he de decir que estuvo genial.

Puede sonar un poco extraño y hasta mal de mi parte, pero de las 7 personas que estábamos en la cena, seguramente todos y cada uno de nosotros hubiera querido estar con alguien más. ¡Es verdad! Todos estábamos tristes por alguien, todos queríamos estar con nuestra familia o con nuestros hermanos, pero no pudimos. No quiero confundir, no existía ningún remordimiento entre nosotros y no es que no quisieramos estar juntos, es solo que seguramente cada uno en nuestra mente teníamos “ahorita estaría en…”, o pensando en lo que estaríamos haciendo en nuestros hogares.

Sin embargo, estábamos juntos… en un momento, levantamos nuestras copas y brindamos, agradecimos por tener amigos con quien pasar la navidad, agradecimos por estar juntos, y con una sonrisa enorme en nuestras caras, pusimos un “…I wanna wish you a merry christmas!” de José Feliciano, esperamos las 12, nos abrazamos fuerte, cenamos, platicamos, reímos, jugamos cartas, cantamos, bailamos, y pasamos, en realidad, una Feliz Navidad! :-D

No estuvo nada mal al final… Es gracioso como cada uno puede controlar su estado de ánimo. Es cierto que muchas veces las condiciones y la situación no son las mejores, o que las cosas no salen como uno quisiera, pero realmente depende en GRAN parte de uno mismo el sentirse bien o mal. Si uno se quiere amargar la vida, seguramente lo conseguirá! Si uno quiere alegrarse la vida, no solo lo conseguirá, sino que la alegría tiene esa buena característica de ser contagiosa, y se la contagiará a los demás.

Espero que todos hayan pasado una Feliz Navidad, y que el 2009 esté lleno de éxitos, salud y mucho cariño para todos!

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Por cierto, si quieren ver las fotos de las luces en Madrid de las que hablo, están en este álbum de fotos. :)

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  1. Vieja Amiga
    January 10th, 2009 at 23:18 | #1

    Como siempre! pase viendo por aqui que hay de nuevo.. y me quede un buen rato!!! felicidades Pablito simplemente me encanta como escribes!! tqm! y nuevamente feliz año 2009! que Dios te bendiga hoy y siempre!

  2. January 16th, 2009 at 12:44 | #2

    Me alegra que a la distancia la hayás pasado bien manín, ¡muy feliz 2009!

  3. Alecksya
    January 18th, 2009 at 20:56 | #3

    Que bueno que a pesar de la distancia y las ansias de estar en otro lugar, encontraras un poco del espiritu navide~o, me imagino esa ciudad debe ser hermosa!

    Feliz 2009 aunque tarde, pero seguro.

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