A mi tierra
El 23 de julio estoy seguro que me despertaré – si duermo – sin refunfuñar a las 6:30 de la mañana, con los ánimos más que puestos me vestiré y dejaré todas las cosas en orden, no me sorprendería incluso si limpio la habitación una noche antes y dejo todo más que preparado… porque ese día saldré más temprano que nunca, desayunaré sorprendiendo a mi cocina de verme tan temprano un miércoles, y tomaré el último metro en un mes y medio, tomaré la linea 8 hasta el fin de su trayecto sin dar la más mínima mala cara por el calor o lo ocupado de los vagones. Porque ese día, a las 11am sale mi vuelo hacia mi país, mi tierra, mi Guatemala!!
Así es, después de 2 años de no poner pie en América, regreso a mi linda Guatemala a ver a mi familia, amigos y conocidos que tantas ganas tengo de ver. Cambio Madrid por Guate alrededor de 6 semanas, y a pesar que debo ir a hacer muchísima papelería y una lista interminable de tareas y mandados, llego especialmente para tomar nuevos aires, para descansar (lo más que pueda) del monitor y del Internet, a jugar con mis sobrinos, a platicar con mis padres y hermanos, a saludar a viejos amigos, a escuchar y contar historias de 2 años que parecen eternos y a la vez “pasaron volando”… y no saben las ganas que tengo que venga ese dia!!
Cambio las calles y edificios de mi barrio llenas de gente a media mañana, por mi antigua habitación, mi antigua cama y mi familia al lado. Cambio el metro y tren de cercanías, la estación de Leganés y el paseo hasta la universidad. Cambio el café a media mañana, un ‘cortado’ o ‘con leche’, cambio las palmeras o napolitanas de chocolate por frijolitos negros, café (muy) largo y tortillas de maíz. Cambio mi sitio en el laboratorio de la universidad, mis compañeros y jefes por un descanso (espero) rejuvenecedor que me recargue las pilas.
Cambio el Parque del Retiro y las caminatas por los barrios de la ciudad… cambio Sol, cambio Cibeles, cambio Alcalá… cambio Madrid. De vuelta recibo la ciudad, la playa, Antigua y Atitlán (primero Dios
), con mucha emoción para “turistear” en mi propio país, a verlo con otros ojos, ojos que han visto otras ciudades y que añoran tanto esos cielos azules, esa eterna primavera, esos volcanes, esos paisajes, esa música, esa gente, esa cultura, esa vida.
Mentiría si digo que no extrañaré Madrid, y graciosamente estos dias de verano que oscurece casi a las 10 y aprovecho después de trabajar para caminar o ir a (literalmente) ‘echarme’ al parque del Retiro, pienso que seguramente lo echaré de menos… quiera que no es la vida que he estado llevando durante este tiempo y a la que regresaré, pero un descanso y una vuelta a tus raices, a tu país, a tu tierra, es algo que realmente vale la pena. Regreso a “recordar la niña, aquella que murió de amor…”.
Espero pasar por aqui y contar cuando llegue, pero si no, sepan disculpar …
saludos!!