Me agarró la depre :(
Había estado todo el día bien, es decir, me había recordado que hoy por ser 1 de noviembre, dia de Todos los Santos, se comía fiambre en Guatemala… pero hasta alli. Pasé toda la mañana pensando en los 1 de noviembre anteriores, cuando todos nos juntabamos en la casa de mi abuelita y mientras los grandes comían un delicioso fiambre, los niños nos sentábamos en las gradas a comer Pollo Campero (!!)… jejeje… poco a poco, mientras íbamos creciendo, nos íbamos sumando a la mesa de los “grandes” a comer el fiambre.
Así se repitió la historia con cada uno de los nietos, y así se hizo por muchos años… se cambió de localidad y entonces nos juntábamos en casa de una tía, la tía que lo preparaba. El tiempo pasó, llegaron novios, novias, otros primos… incluso llegaron nuevos niños!! Pero siempre, SIEMPRE era una reunión familiar bonita, donde se degusta uno de los platos mas deliciosos que he probado en la vida. Cuando un primo no estaba, generalmente era porque estaba estudiando fuera, pero nunca faltaba la “llamada”… nos juntábamos todos y le llamábamos, y aunque la cuenta saliera carísima, cada uno de los presentes hablaba con el que faltaba.
Y es que algo bonito del fiambre en Guatemala, es que no hay una receta específica para hacerlo, cada familia lo hace a su gusto y manera. En mi familia, la tía lo hacía blanco, con muchisimos quesos y muchisimos embutidos, varios vegetales pero no muchos porque somos una familia algo melindrosa… hacía varios platos para el mero día, y a cada familia le entregaba su ración para seguir comiendo los siguientes días hasta que se acabaran.
Pero bueno, el asunto es que el día iba bien, yo me había resignado a no comer fiambre y a no pasar ese dia con mi familia… al final de cuentas era el segundo dia de fiambre que me perdia, se podría decir que tenía “experiencia”, hasta que llegó la hora de almuerzo. Tenía hambre porque no había desayunado muy bien, asi que llegué al comedor y vi lo que teníamos de almuerzo: una pasta con salsa roja, unas tiras de carne y papa. Bastante rica la comida para lo que estoy acostumbrado. Empecé por el plato de pasta, y cuando iba a la mitad pensé: “hoy, 1 de noviembre, y yo comiendo ESTO?!”… y pum… la depre! :S. Cabe decir que el apetito se me fué, no tenía hambre ni ganas de comer, como que mi estómago de hubiera recordado por culpa de mi pensamiento y se hubiera puesto en huelga, esperando un plato de fiambre y nada más! cualquier otra cosa, la devolvía!!
Resignado, dejé los platos a un lado y me pasé el resto de la comida tratando de explicar a mi amigo canadiense y a mi amigo montenegrino sobre ese “plato especial” guatemalteco, ese plato indescriptible, único… ese ambiente familiar, ese calor, esas alegrias.