Agradecimientos

El lunes pasado pude defender finalmente mi tesis doctoral. Han sido muchos años de trabajo, de compañeros, de docencia, de leer cientos de papers y reportes, y durante los últimos meses de noches de desvelo interminables escribiendo.

Hoy me siento afortunado de haber podido terminar este capítulo, y por eso quiero compartir el apartado que soñaba escribir y que me daba ánimos para seguir adelante, quise dejarlo para el último momento antes de mandarlo a imprimir, pero lo venía pensando desde hace mucho tiempo. Un enorme agradecimiento a todos los que de alguna manera me brindaron su compañía, ánimos, apoyo y alegría que me permitió seguir este camino, un fuerte abrazo a todos!

agradecimientos

Silencio

Mi soledad empieza con mis audífonos puestos en el vuelo de regreso desde Guatemala. Allá no los necesito, hay un sonido constante, de las pláticas con mis hermanos o padres, los juegos de mis sobrinos grandes, las gracias y ocurrencias de los más pequeños, o los berrinches y peleas entre algunos de ellos.

Dicen mis hermanos que yo escapo a mi silencio al volver a Madrid, pero siendo honesto y aunque sea verdad, es un silencio muy aburrido, muy solitario, muy asfixiante.

Creo que por eso uso siempre el ipod y audífonos cuando estoy solo… quizás el ruido de la música me hace sentir acompañado. En cualquier caso, en Guatemala nunca escucho música de manera tan individual, ni falta que me hace. Es un placer el ruido de la gente, especialmente cuando esa gente es tu gente, las personas  a quien tanto quieres…

La teoría de la laguna

Un profesor de la universidad una vez nos habló de algo que yo recuerdo como la teoría de la laguna, pero debo ser honesto y confesar que no recuerdo los detalles (no sé si era laguna o estanque, o quizás ni siquiera era una teoría). Sin embargo, el concepto lo he tenido y lo tengo muy presente, y a lo largo de los años he comprobado que tiene mucho de razón. También debo confesar que adornaré un poco la “teoría” para explicar mi punto.

Mi profesor decía que el conocimiento que uno puede adquirir puede verse como una laguna. La laguna es enorme y tiene diferentes regiones, cada una con sus maravillas, sus peculiaridades, en algunas zonas abundan los peces, en otras hay cuevas muy profundas e interesantes, en otras hay playas, etc. Pero uno no puede recorrer y conocer toda la laguna, así que se debe hacer una de dos cosas: recorrer toda la superficie de la laguna (digamos, con una lancha o bote), o visitar una región en particular y conocerla en profundidad (buceando, por ejemplo). Ambas opciones son interesantes: en la primera se logra conocer un poco de todo lo “visible” de la laguna pero no se conoce lo que hay 2 metros por debajo, como sus peces o sus cuevas; y en la segunda opción se logra conocer a profundidad una región, pero al concentrarse en una se deja de conocer el resto de la laguna.

Dicho en otras palabras: se puede saber un poco de todo, o mucho de un poco, pero no se puede saber todo de todo.

Ultimamente me he estado recordando mucho de esta teoría, especialmente cuando leo opiniones de personas haciéndose pasar por expertos en campos tan diversos que en vez de sentir admiración por tener un “amplio” conocimiento, me hacen dudar de todo lo que dicen. No es que esté mal saber un poco de todo, estar enterado de lo que pasa y formarse una opinión con respecto a lo que se lee o escucha, el problema es pretender imponer una opinión o pretender darse a conocer como un experto si no se conoce el contexto, el trasfondo y los detalles importantes del tema en cuestión.

En mi opinión muy personal, parte de la “culpa” de esto es la sobrecarga de información en Internet y el poco tiempo que supuestamente disponemos para absorber toda esa información. Me explico: tenemos acceso a las noticias mundiales prácticamente en tiempo real a través de Twitter, tenemos acceso a información más completa a través de múltiples periódicos y portales en menos de una hora, y tenemos las opiniones de nuestros contactos a través de Facebook y otras redes sociales. El problema es que no todos vamos a hablar de lo mismo, por lo que en una hora (por decir algo) yo me puedo “informar” y leer opiniones de 10 o más temas a la vez, y no solo es completamente agobiante sino que es humanamente imposible conocer a profundidad cada uno de los temas. Por lo que caemos en lo que yo denomino para mis adentros (y ahora lo comparto) como titularismo, en el sentido que alguien lee unicamente los titulares de los artículos o las noticias, y después de leer “en diagonal” pretende ya tener el derecho a imponer su opinión y el derecho a tener razón… procedo a pegar el enlace y a resumir mi experiencia recién adquirida en 117 caracteres y publicarlo en Twitter.

Por ejemplo: yo no puedo pretender ser un erudito sobre Corea del Norte, puedo decir que estoy en contra de cualquier intento de guerra nuclear (o de cualquier guerra, a todas estas), puedo opinar acerca de moral o de ideologías, pero no puedo pretender dar una opinión y pretender que sea valorada y respetada si en realidad no tengo idea del asunto. Sin embargo, sí siento que puedo opinar sobre temas que yo he seguido la pista y he visto su evolución.

En conclusión, debemos ser humildes en aceptar que hay cosas que están fuera de nuestro conocimiento, tenemos que estar conscientes de lo que no sabemos, tenemos que aceptar que no podemos tirarnos a opinar sobre lo que sea solo por el hecho que es un tema de actualidad y todos están hablando de ello. Yo no puedo restringir la opinión de nadie, de hecho ni siquiera puedo juzgar la opinión de alguien sin saber su historia y su formación, por lo que queda en mí conocer mis límites. Debemos saber que el perfil de cada uno es distinto, y cada uno tendrá conocimientos o experiencias en temas diversos, aceptar esa diversidad, aprender y respetar las opiniones de los demás.

Ser feliz

Hay que saber llorar como se sabe reir, pero tampoco se trata de regalar lágrimas a quien o a lo que no lo merece, o solo porque se debe estar triste.

También es verdad que no hay que reprimir la tristeza, y aquellos que saben estar tristes son los que sienten más y están más a gusto con sus sentimientos.

Pero no se trata de buscar la tristeza a como de lugar pues seguro se encontrará, la vida de nadie está libre de cosas malas pero también es verdad que la vida de todos está llena de alegrías, se trata de saber reconocerlas.

Tan alegre que es estar alegre, tan bonita que es una sonrisa o una carcajada. Que al final de nuestras vidas el cociente de las alegrías versus las tristezas sea tan grande que nuestro recuerdo sea el de estar siempre alegres, que se recuerde nuestra sonrisa más que nuestras lágrimas.

A Lourdes: gracias por todo, en especial por las risas.

Feliz Cumpleaños

Hola! hoy cumples un añito, y por alguna razón he querido escribirte esta carta que probablemente no leerás por mucho tiempo, pero me he convencido pensando que nuestras últimas “conversaciones” nunca fueron con palabras, sólo gestos, sonrisas, topes y brazos al aire. Así que escribirte lo que me nace mientras estamos tan lejos no me parece tan distinto. Hoy quiero decirte que te extraño, que cada vez que miro alguna foto tuya recuerdo verte sentada en la silla del comedor esperando a desayunar, como sonreías cuando alguien entraba, desde muy pequeñita fuiste muy sonriente.

Extraño esos desayunos, pero especialmente porque después tocaba nuestro tiempo a “solas”, los paseos por el jardín buscando a la chispa y al colocho, como te emocionabas cuando veías correrlos detrás de una pelota o un limón, después pasábamos por los adornos de las puertas haciendolos sonar, y al final entrábamos para hacer exactamente lo mismo: ir a la sala, que gatearas un poco y subieras las gradas. Creo que nunca olvidaré tu cara la primera vez que lograste subir esas dos gradas, cuando te diste cuenta que ya estabas arriba te sentaste, volteaste y me hiciste una mirada entre asustada y emocionada como diciendo “viste?!”.

Todos los días que estabas allí con la misma rutina… y aunque a algunas personas puede que les suene rara esa palabra “rutina” por sonar aburrida, contigo no era aburrido en absoluto, podría pasar todos los días contigo, acompañándote mientras gateabas explorando toda la casa y tratando de cerrar todas las puertas, viendo todos los cuadros, yo era feliz nada más viendo, asombrado de cómo día a día ibas aprendiendo algo, con una mirada tan expresiva… puede que no hables aún, pero tienes esa mirada que uno simplemente sabe que acabas de descubrir y aprender algo. Extraño levantarte y cargarte para ir a caminar un rato, que me fueras a buscar al estudio y te pusieras a jugar mientras el aburrido del tío se pone enfrente de la compu, extraño tu cara de viejita, extraño esos momentos de “shutencia” que tenés como si estuvieras escuchando la conversación, y esos momentos (intentando) hacerte dormir… dos veces lo logré mientras te cantaba Duerme Negrito.

Hoy estoy feliz y agradecido que estés cumpliendo un año, pero a la vez me muero de ganas y de rabia por no estar allí contigo, de seguir compartiendo esos momentos contigo, en silencio, solamente con un cariño que creció por ti en pocas semanas pero que está aquí para quedarse. A cada uno de tus primos les tengo un cariño especial, quizás sea por la forma en que los conocí o que fui compartiendo con ellos, y contigo fueron precisamente estos momentos que podrán significar poco para alguien de fuera, pero yo los guardo como tesoros.  Quizás dentro de poco ya podremos compartir algún cumpleaños juntos, espero leerte esta carta y recordarte como eras cuando eras pequeñita. Un tope para tí y un beso enorme, tu tío que te extraña como loco.

Vive y deja vivir

Hay una lección que he aprendido a las malas y a las buenas en los últimos años… y es que no importa qué hagas o dejes de hacer, si te quedas en tu país o te vas, si estudias, trabajas o ambas, cualquier decisión que tomes en tu vida, siempre va a haber alguien que va a criticar, hablar mal o decir que lo habría hecho de otra manera. Afortunadamente, también siempre están los que te apoyan no importa qué decidas, pero no entiendo por qué nos empeñamos en poner más atención a los primeros que a los segundos.

Dicen los Razones de Cambio en su canción Son de Armonía:

Vive y deja vivir,
ríe y deja reir
vuela y deja volar
que los sueños se hagan realidad.

En la versión de la bodeguita – que creo puede poner la piel de gallina a cualquier guatemalteco -, dice el cantante en una parte: “Si la situación de Guatemala fuera como la de un concierto, realmente fuera la Guatemala que quisiéramos!“.

Me llama la atención la frase, creo que no le falta razón… al menos en la mayoría de conciertos que yo he estado hay varias características que nos vendrían bastante bien. Es verdad que hay conciertos donde hay “violencia”, pero en general cuando la gente salta y empuja (moshea pues!) entre cuates siempre te cuidas, y si alguien se cae (por lo general) más de alguno tratará de levantarlo. Pero no sólo es eso, también la gente se abraza, se sonríe, pide disculpas si te empuja (siempre hay excepciones, claro), y en general da igual como vas vestido, allí da igual quién sos, qué opinas de la política, religión o lo que sea, todos somos iguales, todos están allí porque tienen en común disfrutar de la música. Todos gritan lo mismo, todos aplauden en la misma dirección. (No voy a entrar en que hay diferencia entre los VIP, general y demás, que ya es otra cosa y me desvío del tema! )

Pero regresando al tema inicial, digo que a las malas comprendí que la gente siempre va a hablar. En mi caso, al menos. Para algunos guatemaltecos es malo que hace más de 6 años decidí irme a estudiar y no he vuelto, hay quienes dicen que es falta de valentía, solidaridad, patriotismo en general. ¿Quién me creo que soy para abandonar a mi país y a mi gente, en vez de quedarme allí haciéndole huevos como todos los demás? Y uno dice… mieerda, igual tienen razón, y uno se siente raro opinando de la política o maldiciendo a la violencia, porque no faltará quien diga “y vos qué alegás? si ni siquiera estás aquí para vivirlo, no tenés derecho a opinar“. Si a eso añadimos que de lejos no se puede votar a nada, quiere decir que (literalmente) no tendríamos ni voz ni voto.

Ni modo, dice uno… ¿quién me mandó a venir? ¡ahora me aguanto! Pero el asunto es que en España la cosa no mejora (digo España porque es donde vivo, no tengo absolutamente nada en contra). No mejora porque para algunos españoles los inmigrantes sólo a robar trabajo han venido, que esos sudacas que se regresen a su **** país, y hay quienes nos meten a todos en el mismo saco de tal manera que da lo mismo un latin king que viene a robar en el metro que alguien que vino a trabajar, porque igualmente está “robando” un trabajo. Y entonces uno también se siente raro opinando de política y de temas sociales. ¿Y con qué derecho viene este a opinar? ¿Acaso es su país como para que esté opinando? Total que aquí tampoco, ni voz ni voto…

Afortunadamente, en ambos países y creo que en general, ni son todos ni son mayoría! Están quienes no ven mal que cada quien busque su vida en el país donde sea, que se haya ido o que haya venido. Por dicha mía tengo Amigos que al volver a Guatemala pareciera que nos vimos la semana pasada y no hay ningún reproche ni mala mirada, y al volver a España igual. Hay gente que no importa de donde sos o seas, si hablas raro con ese tu seseo o esas tus zetas, si dices vale o saludas con un qué pumas, si decís orale o dices hasta luego. Porque para esas personas, todos somos iguales, todos vamos en la misma dirección, en busca de nuestros sueños, buscándonos la vida, haciendo lo que nos gusta, buscando oportunidades. Viviendo y dejando vivir.

Tiempo para todo

Hace unos días leía la noticia de la muerte de Ernesto Sábato y, para ser honesto, lo conocía “de nombre” y por ser el autor de El Túnel, pero no mucho más. Sin embargo, me dio curiosidad y me puse a leer su biografía. ¡Vivió 99 años! y en 99 años le dio tiempo para graduarse de matemático, doctorarse en física, vivir en Argentina, Rusia, Estados Unidos, escribir ensayos y novelas, entrar en política, recibir premios internacionales, y… un largo etcétera! Al leer de su vida lo primero que me vino a la cabeza fue que le dió tiempo para hacer de todo! Además, no sólo le dió tiempo para hacer todo, sino que si le preguntáramos, probablemente diría que le faltó tiempo para hacer aún más! Seguramente tuvo amigos, y enemigos, familia, decenas de personas que entraron y salieron de su vida, y los que se quedaron con él por mucho tiempo. Habrá visto nacer y crecer a mucha gente, y le habrá tocado despedirse de muchos otros. Es el mismo pensamiento que tuve cuando murió Benedetti, alguien a quién admiraba mucho (aún admiro, la verdad), otro que tuvo tiempo para hacer de todo, que sacó energías de quién sabe donde para despertarse todos los días y decidirse a hacer algo. Es ver la obra de Benedetti y encontrarse con muchísimos cuentos, novelas, poesías, ensayos. Hablaba español, inglés, alemán, vivió en el exilio, volvió a su tierra, y probablemente siguió haciendo lo que le gustaba hasta poco antes de su muerte.

Cabe decir que Sábato y Benedetti son personajes públicos, pero es el mismo sentimiento que tuve y tengo cuando pienso en mi abuelita, que ya hace más de 6 años que partió. Cuando mi abuelita descansó, en el funeral habían muchísimas personas de las que Mami fue parte de sus vidas en diferentes etapas, cuando fue hermana, cuando fue prima, cuando fue madre, cuando fue tía, cuando fue abuela (no sólo de sus nietos, sino de los amigos de sus nietos), cuando fue bisabuela, cuando fue amiga, cuando fue confidente, cuando ayudó, cuando solucionó problemas. Mi abuelita me contaba muchas historias, muchas de ellas fascinantes, pero también escuchaba muchas historias de los demás, algunas graciosas y algunas no tanto, cuando algunos decían que ella había sido como una segunda madre o segunda abuela, historias de personas a las que de una u otra manera mi abuelita las había marcado. La diferencia es que mi abuelita no está en Wikipedia, no hay libros con su biografía, sólo los recuerdos de quienes pudimos vivir con ella. Mi abuelita fue una Mujer que tuvo tiempo para todo, para querer y ser querida, para disfrutar, para sufrir, para criar hijas, para disfrutar de nietos y bisnietos, para crear amistades, para conversar con muchísima gente.

Es la vida de estas personas las que a mí no sólo me inspiran y me hacen querer ser mejor cada día, sino que me levantan de la cama algún sábado o domingo que tengo pereza y no tengo ganas de nada, sólo de quedarme acostado todo el día. En esos momentos, pienso en la lista de cosas que siempre he querido hacer pero no tengo tiempo, en los lugares que siempre he querido visitar, en los planes que he dejado a un lado porque hay cosas más importantes que hacer. Además, son personas que con 60, 70 años seguían despertándose temprano, haciendo lo que les gustaba, viviendo con pasión! Ya no tengo 20 años, pero tengo 28 (casi 29, que es un casi 30), es una etapa no diré distinta porque todas lo son, pero digamos que clave para un futuro, no tengo tiempo para perder el tiempo, quizás no tengo prisa pero tampoco es para que me acueste a ver la vida pasar.

Quiero hacer cosas, vivir la vida, conocer gente, hacerme amigos, hacerme enemigos, caer bien a unos y mal a otros, conocer ciudades nuevas, trabajar en lo que me gusta y hacerlo bien. En fin, que cuando muera me haya dado tiempo de hacer de todo, y robar hasta los últimos minutos a la vida para seguir intentando hacer aún más!

Si

Si puedes estar firme, cuando en tu derredor
todo el mundo se ofusca y tacha tu entereza,
Si cuando dudan todos, fías en tu valor
y al mismo tiempo sabes excusar su flaqueza,
Si puedes esperar y a tu afán poner brida,
o blanco de mentiras esgrimir la verdad,
o siendo odiado, al odio no dejarle cabida,
y ni ensalzas tu juicio, ni ostentas tu bondad.

Si sueñas, pero el sueño no se vuelve tu rey,
si piensas, y el pensar no mengua tus ardores,
si el triunfo y el desastre no te impone su ley
y los tratas lo mismo como a dos impostores,
si puedes soportar que tu frase sincera
sea trampa de necios en boca de malvados,
o mirar hecha trizas tu adorada quimera
y tornar a forjarla con útiles mellados.

Si todas tus ganancias poniendo en un montón
las arriesgas osado en un golpe de azar
y las pierdes, y luego con bravo corazón
sin hablar de tus pérdidas, vuelves a comenzar,
Si puedes mantener en la ruda pelea,
alerta el pensamiento y el músculo tirante
para emplearlos cuando en ti todo flaquea,
menos la voluntad que te dice:  Adelante!

Si entre la turba, das a la virtud abrigo,
si marchando con reyes del orgullo has triunfado,
si no pueden herirte, ni amigo ni enemigo,
si eres bueno con todos, pero no demasiado,
y si puedes llenar los preciosos minutos
con sesenta segundos de combate bravío,
tuya es la tierra y todos sus codiciados frutos,
y lo que más importa,  serás Hombre, Hijo Mío!

Rudyard Kipling

Este diciembre que estuve en Guatemala, mi abuelita me dio un papel con este poema, y atrás un mensaje personal donde me contaba que cuando lo leyó por primera vez, le gustó tanto que lo guardó y pensó en dárselo un día a sus hijos. El tiempo pasó y, afortunadamente, lo encontró revisando entre sus cosas. El destino quiso que pudiera darlo no sólo a sus hijos, sino también a sus nietos.

Me gustó mucho, y creo que no le importará que lo comparta acá. Cabe decir que he encontrado diferentes traducciones al español, pero incluyo la que ella me compartió.

Saludos y Feliz 2011! :)

Tarde

Esto no me ha sucedido, es solamente una version revisada de algo que escribí una tarde hace muchos años, soñando como sería una historia de dos que no pudo ser.

Jueves de septiembre que ya respira el otoño, pasadas las 9pm el viento ya invita a buscar un sitio donde comer algo sabroso y disfrutar de algunas cañas y charlas entre amigos, una noche normal disfrutando con ella que disfruta igual que yo conocer la ciudad y nuevos lugares. Quedamos con su compañera de piso y unos amigos con la idea de pasar una velada agradable… ¡Qué bien se siente poder caminar por el centro de Madrid con ella tomándome del brazo! Podrá parecer una tontería, pero para mí es una sensación increible sentirla cerca, a ella con quien tanto hemos compartido.

Ella, quien me hizo olvidarla, que había logrado que ya no sintiera ese deseo de verla a Ella, ese sentimiento que había crecido dentro de mí pero que al final era algo imposible; ella, que me había enseñado el verdadero significado de la compañía y el cariño, ¡ella! que había soportado mis quejas y mis desahogos por no haber luchado más, pensando que estaba en mis manos, creyendo que podía esperarla y que podía realmente darle lo que siempre había querido… por eso estoy tan agradecido con ella.

Decidimos ir a un nuevo sitio de comida gallega que nos habían recomendado, pasamos frente al ‘vulcano’ en dirección a la Plaza Santa Ana, donde las tabernas y restaurantes aún se resisten a guardar las terrazas… al final de cuentas, si no es por la Plaza, ¿qué valor añadido pueden dar? Además, hay que aprovechar al violinista de siempre, los niños jugando al fútbol y los turistas bronceados que le dan cierta vida al lugar.

Empezamos a cruzar diagonalmente la plaza, hoy especialmente hay mucha más gente de lo normal, me agarra de la mano para no perderme y empieza a abrirse paso entre la gente para cruzar lo más rápido posible, entre más pronto crucemos, mejor. Entre tanta gente que uno nunca se detiene a mirar, me tropezaba con personas al ritmo de mil “perdón” que nunca había logrado callar, y trataba de mantener el ritmo del grupo que se cruzaba con gente que nunca volveríamos a ver.

Fue allí… en ese preciso momento cuando volteé sin razón alguna, en un segundo que no debía ser, allí fue cuando la ví, me la había topado un millón de veces con rostros distintos que mutaban por culpa de mis propios deseos, deseos de poder encontrarla algún día desde que supe que realmente podría encontrarmela. Qué curioso, cuando sabía que no podía encontrarla, nunca la veía, pero cuando supe que estábamos en la misma ciudad y después de haber dejado de hablar después de aquella noche de sinceridad que terminó mal, me la encontraba todos los días, en el metro, en la calle, con mil caras y mil cuerpos distintos, ¡deseaba tanto verla! Hasta que eventualmente dejé de encontrarla y empecé a olvidarla.

Pero… ¡Allí esta! ¿Es realmente ella? Qué ingenuo era al creerla encontrar en gente que se parecían a ella… ahora podía ver que era única, que con quienes la comparaba no tenían el mínimo de belleza que ella irradiaba, ni su sonrisa, ni su mirada… ¿Cómo pude ser tan ciego? ¿Pero por qué hoy? ¿Por qué aquí? ¿Por qué ahora? Le veo su mano agarrada a otra que le acompaña, y empiezo a sentir un cosquilleo de rabia y celos y nervios y desesperación que a duras penas logro esconder. Y se mira feliz, su sonrisa lo dice todo… ¿Por qué ahora?

La veo y me quedo quieto como una estatua, en ese momento el mundo alrededor se hace abstracto y es su sonrisa lo único que puedo ver… el mundo se convierte nada más en un ambiente de fondo que tiene poquísima importancia con respecto a su imagen… la veo y no puedo dejar de hacerlo. Justo en el momento en el que empieza a voltearse en mi dirección volteo la mirada… ¿Por qué lo hago? ¿Es que no quiero que me vea? … no, ¡no quiero que me vea! ¡no quiero que me vea con ella, no quiero verla con él!… empiezo a temblar y empieza a notarse en mi mano, quien la sujeta lo nota y me pregunta si estoy bien… ¿Que si estoy bien? ¿Cómo puedo estar bien? ¡Claro que no estoy bien! estoy viendo a quien quería ver hace unos años, a quien tenía mil cosas que decirle, y ahora que la veo lo único que puedo hacer es voltear la mirada!

Seguimos caminando y estamos a punto de terminar de cruzar la plaza… ¡No puede ser! Esto no puede quedar así, cruzamos todo y empezamos a caminar en dirección a Huertas, ella va en dirección contraria hacia la calle del Príncipe… ¡no lo puedo dejar asi! Tanto tiempo sin saber de ella y ahora tengo la oportunidad de verla, de saludarla… ¡no puedo dejarlo así! Me paro, le pido que me espere unos minutos: debo ver algo… no, no me acompañes, sí sí, estoy bien… es solo que debo ver una cosa, dame un minuto, vete tú adelante que ahora llego… me despido con una sonrisa y le mando en el aire un beso como tantos que le he mandado antes.

Corriendo y con el corazón a mil por hora regreso a la plaza… ¿Qué estás haciendo? ¿Es que no has visto que ella iba en la otra dirección? ¡Ella no te vio! ¿o quizás si? Qué haces aqui? ¿Quieres revivir ese momento en el que no tuviste las agallas de verla a los ojos? Creo que no, creo que lo que quiero es revivir aunque sea un poco esta emoción masoquista de ver lo que no pudo ser… pero no, ¡ella debe estar aqui!

Empiezo a recorrer la plaza, camino de arriba a abajo, de esquina a esquina, quizás no me vió, ¿cómo pude haber sido tan tonto? ¿Por qué no la saludé? estoy seguro que se hubiera alegrado, ¿o no? no lo sé, pero ahora no lo puedo averiguar… ¿donde estás? ¿Por qué no estás? … camino, me agarro la cabeza, ya no puedo más! soy oficialmente el mas estúpido del mundo, la vida nos da ciertos instantes y no lo supe aprovechar. La cabeza me da vueltas, veo mil caras pero ninguna es la que quiero ver.

De repente nada tiene sentido, ella ya no está y debo seguir mi camino, como lo he hecho hasta hoy, debo regresar a ella, quien me espera, a la que quiero y me quiere, la que agarra mi mano. Es lo más inteligente…

Con lágrimas en los ojos, lágrimas de desesperación, bajo la cabeza y me resigno. Me limpio las lágrimas, respiro fuertemente, subo la mirada y… allí está… allí, enfrente mio, sola, como quien estuvo también buscándome, como quien pensó lo mismo… no me sorprende, ¿es que acaso no siempre pensábamos lo mismo? La veo, la veo y allí esta, con un poco de nostalgia en los ojos, su sonrisa perfecta, con su mirada de ojos tristes… me mira y se queda inmóvil.

Dejo escapar un suspiro, me buscó, nos buscamos.- Te estaba buscando, es que te ví hace unos minutos – y me regala una sonrisa de esas que tanto deseé tener de cerca. Tartamudeo, balbuceo… Te ví pero ibas con él … no sé, no me atreví, ya sabes, soy poco atrevido para este tipo de cosas… ¿que tal estás? Ella me mira con unos ojos repletos de dulzura, sabe que siempre logro sacar una conversación cuando no hay nada de qué hablar. Me responde por cortesía, pero con su mirada me dice mil cosas mas… ¿Que tal estás?, pregunta con cierto interés.- Bien, muy bien - miento… y pienso: Estoy bien, aunque no sabía que te extrañaba tanto hasta hoy. Voltea un poco tímida, creo que pudo leerlo en mis ojos. Su cara dibuja cierta tristeza: te pedí que no me dejaras de hablar… y esboza una sonrisa.

La verdad no pensé en encontrarte… no hoy, ni aqui, ni ahora… y esos 3 metros de espacio se hacen enormes. ¡Qué ganas de abrazarla! En mi mente lo único que pienso es en la ironía del destino, como si hubieramos estado en algún sucio e injusto juego del azar. ¡Qué tarde es para encontrarte, qué tarde es para abrazarte! ¡Qué tarde para huir, qué tarde para empezar! ¡Qué tarde para vernos, qué tarde! – ¡Qué gusto me da verte! y verte bien, me alegro mucho. ¡Por favor! – pienso para mí – ya no me regales
más esas sonrisas.

Creo que debo irme.-  me dice – Sí, yo también, me están esperando. Y los 3 metros se convierten en diez, en mil. Mientras pienso las palabras justas para despedirme, con una sonrisa me abre los brazos y la abrazo, disfruto aunque sea furtivo algo que nunca pudo ser y le agradezco en silencio por haberme hecho hecho sentir lo que sentí durante todo ese tiempo.

Por ese instante, esa parte de mí que en un pasado sufrió deseó que nos quedaramos así por mucho tiempo más, y en sus últimos momentos de vida disfrutó ese adiós que no había podido ser y que ahora se había cumplido. Nos separamos y sin decir una palabra caminamos, finalmente, en direcciones contrarias.

Bienvenida

Noche en vela, otra vez, aunque ahora no por pensamientos que me aturdan sino por una chica muy especial. Se llama Adriana, es mi cuarta sobrinita y en unos minutos está por nacer. Toda la familia va en camino al hospital donde está mi cuñada, y yo aquí, sentado en mi escritorio, a 9000 kilómetros de distancia me muerdo las uñas, muero de nervios, espero ansiosamente una llamada para saber que todo fue bien, y que pronto tendré una sobrinita a quien conocer.

Hablo con Dios, pido perdón por mi falta de contacto reciente, pero le pido por ellas, por Adriana y su mamá, porque de alguna manera inimaginable e incomprensible ellas obtengan las fuerzas que todos les enviamos, en el hospital afuera en el pasillo, en el carro camino a visitarlas, o aquí, en un barrio madrileño lleno de gente ajena al remolino de sentimientos de un tipo que será tío por cuarta vez.

Y en esta soledad, en esta espera, en este preguntarme entre lágrimas “¿Qué hago aquí, tan lejos de casa?”, busco remedios que se atreven a ser caseros, escucho música, intento escribir… recuerdo a mi sobrino, a mis sobrinas, a lo feliz que me hacen cada vez que regreso a casa, recuerdo conocerlos por primera vez, recuerdo sus dulces vocecitas hablando por teléfono, mandándole besos a alguien a quien ven 1 ó 2 veces al año, que viene y se va en esos aviones que vuelan muy alto, que juega con ellos y les trae regalos. Y yo pienso en esas personitas que me alegran la vida, me recargan en un mes las baterías para trabajar un año entero, que con un abrazo de los más honestos que se puedan encontrar, me hacen tocar el cielo.

Y pienso en Adriana, viniendo a este mundo un día como hoy… ya me llamaron, ya naciste! y solo me queda decir: ¡¡Bienvenida!! vienes a un mundo donde te puedo asegurar que recibirás un inmenso amor. Por mi parte, aún no te conozco y ya te extraño, tienes a la distancia un tío que estará pidiendo por ti todos los dias, que se muere de ganas por conocerte, que un día como hoy celebra tu nacimiento, y que no podría ser más feliz.

Estaba escuchando esta canción cuando me avisaron que naciste… espero te guste, y espero que la escuchemos algún día juntos :)