La teoría de la laguna
Un profesor de la universidad una vez nos habló de algo que yo recuerdo como la teoría de la laguna, pero debo ser honesto y confesar que no recuerdo los detalles (no sé si era laguna o estanque, o quizás ni siquiera era una teoría). Sin embargo, el concepto lo he tenido y lo tengo muy presente, y a lo largo de los años he comprobado que tiene mucho de razón. También debo confesar que adornaré un poco la “teoría” para explicar mi punto.
Mi profesor decía que el conocimiento que uno puede adquirir puede verse como una laguna. La laguna es enorme y tiene diferentes regiones, cada una con sus maravillas, sus peculiaridades, en algunas zonas abundan los peces, en otras hay cuevas muy profundas e interesantes, en otras hay playas, etc. Pero uno no puede recorrer y conocer toda la laguna, así que se debe hacer una de dos cosas: recorrer toda la superficie de la laguna (digamos, con una lancha o bote), o visitar una región en particular y conocerla en profundidad (buceando, por ejemplo). Ambas opciones son interesantes: en la primera se logra conocer un poco de todo lo “visible” de la laguna pero no se conoce lo que hay 2 metros por debajo, como sus peces o sus cuevas; y en la segunda opción se logra conocer a profundidad una región, pero al concentrarse en una se deja de conocer el resto de la laguna.
Dicho en otras palabras: se puede saber un poco de todo, o mucho de un poco, pero no se puede saber todo de todo.
Ultimamente me he estado recordando mucho de esta teoría, especialmente cuando leo opiniones de personas haciéndose pasar por expertos en campos tan diversos que en vez de sentir admiración por tener un “amplio” conocimiento, me hacen dudar de todo lo que dicen. No es que esté mal saber un poco de todo, estar enterado de lo que pasa y formarse una opinión con respecto a lo que se lee o escucha, el problema es pretender imponer una opinión o pretender darse a conocer como un experto si no se conoce el contexto, el trasfondo y los detalles importantes del tema en cuestión.
En mi opinión muy personal, parte de la “culpa” de esto es la sobrecarga de información en Internet y el poco tiempo que supuestamente disponemos para absorber toda esa información. Me explico: tenemos acceso a las noticias mundiales prácticamente en tiempo real a través de Twitter, tenemos acceso a información más completa a través de múltiples periódicos y portales en menos de una hora, y tenemos las opiniones de nuestros contactos a través de Facebook y otras redes sociales. El problema es que no todos vamos a hablar de lo mismo, por lo que en una hora (por decir algo) yo me puedo “informar” y leer opiniones de 10 o más temas a la vez, y no solo es completamente agobiante sino que es humanamente imposible conocer a profundidad cada uno de los temas. Por lo que caemos en lo que yo denomino para mis adentros (y ahora lo comparto) como titularismo, en el sentido que alguien lee unicamente los titulares de los artículos o las noticias, y después de leer “en diagonal” pretende ya tener el derecho a imponer su opinión y el derecho a tener razón… procedo a pegar el enlace y a resumir mi experiencia recién adquirida en 117 caracteres y publicarlo en Twitter.
Por ejemplo: yo no puedo pretender ser un erudito sobre Corea del Norte, puedo decir que estoy en contra de cualquier intento de guerra nuclear (o de cualquier guerra, a todas estas), puedo opinar acerca de moral o de ideologías, pero no puedo pretender dar una opinión y pretender que sea valorada y respetada si en realidad no tengo idea del asunto. Sin embargo, sí siento que puedo opinar sobre temas que yo he seguido la pista y he visto su evolución.
En conclusión, debemos ser humildes en aceptar que hay cosas que están fuera de nuestro conocimiento, tenemos que estar conscientes de lo que no sabemos, tenemos que aceptar que no podemos tirarnos a opinar sobre lo que sea solo por el hecho que es un tema de actualidad y todos están hablando de ello. Yo no puedo restringir la opinión de nadie, de hecho ni siquiera puedo juzgar la opinión de alguien sin saber su historia y su formación, por lo que queda en mí conocer mis límites. Debemos saber que el perfil de cada uno es distinto, y cada uno tendrá conocimientos o experiencias en temas diversos, aceptar esa diversidad, aprender y respetar las opiniones de los demás.
